El Athletic consiguió salvar un punto ante el Salzburgo ayer por la noche en San Mamés, después de irse a los vestuarios en el descanso con un 0-2 en el marcador.
La noche de ayer en San Mamés fue un tanto agridulce, como dijo el técnico argentino del Athletic, Marcelo Bielsa. El athletic salió al campo a jugar el balón como de costumbre en las últimas jornadas. Pero se encontraron con un rival muy serio que pese a no tener la calidad necesaria para tocar el balón en un campo como La Catedral, hicieron un gran partido. El partido que salió a jugar el Salzburgo no fue un partido cualquiera, lo llevaban muy estudiado, se cerraron atrás y no presionaron casi ningún balón en campo rojiblanco. De esta forma el Athletic no conseguía profundidad, no encontraba huecos y sobre todo no conseguía encontrarse a gusto en el campo.
El Salzburgo sólo necesitó tiempo para acomodarse atrás e irse atreviendo a salir a la contra, y así llegaron los dos primeros goles del encuentro favorables a los austríacos. El Athletic no encontró reacción excepto en dos ocasiones claras de Llorente, que mandó la primera de ellas arriba de cabeza y la segunda con la zurda al muñeco.
En el descanso las cosas cambiaron, Bielsa inyectó una dosis de moral en sus jugadores que salieron a jugar a lo mismo pero con más cabeza. El Athletic no estaba encontrando profundidad, estaban muy estáticos y Ekiza no era capaz de subir la bola y mover al equipo. Bielsa decidió meter a Gabilondo en su lugar, bajando así a Javi Martínez a la defensa y a Iker a la media punta dónde tanto ha destacado en los últimos partidos. Esto ayudo al equipo, las jugadas empezaban a carburar mejor en las bandas, y empezaron a llegar las ocasiones. La entrada de Ander Herrera en parte de Iraola también fue acertada. De Marcos bajó al lateral y Ander formó una dupla consistente en ataque con Iker.

Después llegaron los polémicos penaltis, que fueron dos y los transformó Fernando Llorente para empatar el partido. Después de esto y a falta de aproximadamente 10 minutos para el final, el Athletic y San Mamés achucharon como siempre lo hacen en estas ocasiones y casi logran la machada. La remontada pudo llegar de las botas de Javi en un intento de chilena, de tiros lejanos de Ander o Susaeta, o incluso de los pies de Toquero, quien se llevó una gran ovación al ingresar en el terreno de juego. Finalmente, 2-2. Los leones consiguieron un punto que, aunque pudieron ser tres, después del empate sin goles en el otro partido del grupo entre PSG y Slovan, sabe a gloria.
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